Memoria del autor

El jardín de Eros representa un punto de inflexión en mi vida, no solo a nivel artístico, ya que nunca antes me había atrevido a escribir una obra de teatro musical, sino también a nivel personal.

Esta obra habla sobre la aceptación de las personas con trastornos mentales por parte de la sociedad y por quienes los padecen, siendo mi intención la de extrapolar este mensaje a quienes se sienten diferentes, sin importar el porqué. Pero, ¿era posible poder hablar sobre aceptación personal sin poder ser capaz de aceptar mis propios problemas? Fue así como, durante este maravilloso viaje de creación de casi un año, he aprendido a aceptar uno de los problemas que cada vez condicionan más mi vida: la pérdida progresiva de la visión.

La aceptación de mi propia condición, así como la inestimable ayuda de la talentosa psicóloga Andrea Araujo, me han ayudado a meterme en la piel de los nueve personajes de El Jardín de Eros, a través de los cuales pretendo hacer que el espectador se cuestione lo que entiende por ser “normal”.

Es parte de mi sueño como artista y como ser humano el ayudar para que algún día todos podamos sentirnos parte del mismo mundo, y así nuestras diferencias sean consideradas como una característica más del individuo, la cual nos hace únicos y especiales.

 

Frambel de Lemos